Nuevos Aires
VI
Escrito sobre En Cifra
Introducción
En este escrito, nos disponemos a exponer las decisiones e ideas que nos guiaron en la realización del cortometraje. En Cifra fue concebido en primer lugar a partir de ciertos conceptos básicos: la ida del hogar, la búsqueda, el Agua, una entrega, la libertad.
Para la manifestación de estas ideas, partimos de dos escenarios naturales: la playa y el bosque. Usamos para casi todo el corto lugares abiertos como “set”, a excepción de la escena final, en interior, en este caso sí preparado manualmente, pero aún así, con objetos ya disponibles. Se buscó una utilización de espacios y objetos reales, con la menor alteración posible.
Así como no construimos espacios ficticios, no pensamos tampoco en una “historia ficticia”. Lo que se ve y escucha no ocurre en el ámbito ficticio-narrativo, sino en el del simbolismo. Situándonos apropiadamente en ese no-escenario, arribamos al punto de encuentro entre nuestra idea y ese medio natural. Posteriormente parece desgajarse una narrativa, una historia sugerida, posible, multidireccional no sólo significativa sino también temporalmente. El tiempo funciona de varias maneras, y marca siempre los cambios, que lo componen, definen; como muestra claramente el I Ching, el libro de los cambios.
Naturalismo simbólico: quizás la estética resultante de esta conjunción entre el no-escenario y la narrativa simbólica.
Escrito sobre En Cifra - V
Jardines
Nos encontramos ahora en un entorno más urbano; el espacio, delimitado.
La multidireccionalidad del clímax desemboca en un lugar más concreto; hay un alejamiento progresivo desde lo natural simbólico hacia el punto de una entrega.
Ocurre algo diferente, como en otro orden de las cosas: Hay un encuentro, aparece un mensajero; el cartero.
Se muestran dos tomas de su recorrido, anticipando a, concluyendo en la aparición de Ella, y el contacto entre ambos.
¿Qué es lo que le entrega? ¿De dónde proviene?
Esta es la interrogante que surge, más es imposible responder o mostrar. El objeto trascendental no puede manifestarse; la Imagen debe obedecer este principio y resolver esta paradoja. Lo inverosímil en el espacio se soluciona en el plano temporal: la presencia se reconoce en su desaparición, la acción se corta. Se ve una alteración, manipulación del tiempo, en dos secuencias: la reversión del camino del cartero, y una toma paralela de la entrega, con variaciones, perspectivas nuevas.
Entre el aparente desorden de estos cambios en la temporalidad, hay un recuerdo de la linealidad en la sincronización entre música e imagen, tan exacta que parece planificada, pero verdaderamente espontánea.
Final
El estrechamiento, la limitación del espacio. A partir de los jardines, culmina ahora en un interior, entre paredes. Así también el sonido se reduce al mínimo, y queda solo en piano.
Ella aparece. Lo entregado se deja en la mesa. La cámara acompaña su paso y se ve una imagen proyectada: el Antagonismo, la mutación resultante del oráculo antes consultado.
Arriba el fuego, abajo el lago: la imagen del Antagonismo. Así el noble, sea como fuese la vida en comunidad, conserva su índole singular.
Llegamos a ver, a través de un espejo, como ella se abriga y se va, abandona y parte.
La luz reflejada, la capacidad del cine de proyectarla; los lentes de Marcello.
Todo ocurre en un plano secuencia. Frente a la multidireccionalidad y diversidad de planos, un solo movimiento. Éste exige de los autores una insistencia en la realización de su idea; persistir en la repetición del intento hasta alcanzar la máxima perfección posible.
Escrito sobre En Cifra - IV
Del Bosque - II
I Ching: la pregunta sobre el tiempo, el representar al tiempo mismo y sus líneas, como en una autoconciencia de la temporalidad de la imagen sobre sí misma. La reflexión sobre los cambios. ¿Cómo?
Con la aparición previa de la fuente y el cántaro hay una detención del movimiento; la quietud del plano general, el primer silencio. La mitad del metraje, su punto central tanto espacial -del bosque- como temporal: el anticlímax.
Tirar las monedas: inquirir al tiempo sobre sí mismo. Este constituye la estructura interna, invisible que subyace siempre a la imagen. El personaje que caminaba en una búsqueda decidida, determinada, arriba al centro, y entonces ve la apertura del camino.
-Desviarse del camino. No debe atravesar las grandes aguas.
Esta tirada fue intencionalmente espontánea; el oráculo mismo determinó el devenir del guion, del hilo narrativo-simbólico, en esta parte central. Asimismo, la anotación de las líneas fue invertida con respecto a la norma, sin embargo dándose el raro caso de que el oráculo resultante fuera el mismo -como en un palíndromo, capicúa o contrapunto invertible.
La verdad se ve reflejada en las aguas. La vibración del cuenco anuncia las últimas palabras dichas en el corto, que concluyen el período de calma comenzado en el cántaro.
Clímax
Al terminarse la palabra, predominan la imagen y el sonido, irrumpen la música y las aguas, empezando estas a mostrarse en las pequeñas cascadas y creciendo hacia las grandes aguas. La manipulación del tiempo desde el I Ching, a través del clímax. Diferentes movimientos, ondulantes, en la caminata entre los árboles. La música se torna totalmente electrónica. Quiebre temporal. Complementación entre las dos direcciones del agua y la cámara.
(Al director de cámara) -¿Por qué se filmó el agua de esa manera?
-Como una prueba, un desafío al equilibrio compositivo tradicional en la imagen.
Caminar IV
Estrofa de Virgins and philistines - The Colourfield
Playa del Silencio, Sariego, camino a Llananzanes, Asturias
Fotografías por Manuel Smaniotto
Caminar III
El final de mayo, recordado en dos pares de fotos.
En Santa Eulalia de Oscos y camino entre Fonsagrada - Grandas del Salime, Asturias
Fotografías por Manuel Smaniotto
Je suis belle - Auguste Rodin
Est fait pour inspirer au poète un amour
Eternel et muet ainsi que la matière.
Fragmento del poema "La Beauté" de Charles Baudelaire
Dibujo realizado por Micaela Fuscaldo - Julio de 2025
Escrito sobre En Cifra - III
Del bosque - I
“Yéndonos a la naturaleza, tornamos la espalda a la promesa incumplida de la civilización”
En plano contrapicado, la monumentalidad de los árboles. Se desciende hacia la tierra, sede de su raíz, y muestrase el camino.
“El alma se eleva refinada por la lucha y el sufrimiento.”
La influencia de la luz sobre su paso.
El primer pilar, centro, llegada, pausa.
El plano general entrega libertad al espectador, muestra la realidad entera, con los bordes siendo una elección estética pura, de la que el autor se hace cargo. Algo así como el laurel que ella nos ofrece.
La escena del cántaro es como un primer clímax: la caminante arriba al centro del laberinto existencial-simbólico, y hay un encuentro, una consumación… Un ritual y una primera implosión.
El cambio es la ruptura: el cántaro se raja y comienza a perder. Lo que se aseguraba ahora se duda, y lo que se desconocía es de vital importancia.
La base en que reposan los aparentes bordes de la existencia tiembla hasta desmoronarse. Sin embargo, no es una catástrofe sino una realización. La disolución de una parte de la mente constituye el amanecer de la otra, aquella que ya no camina, sino que nada y vuela.
“De su grieta nace el anhelo restaurador de la verdadera expresión creativa.”
Caminar II
Un voyage un aller seul
Au long court
D'où l'on ne revient jamais





